Creo que lo que más me gusta de The Banner Saga es que tiene personalidad.  Es un juego de fantasía, pero que huye de los clásicos elfos, enanos y humanos. Busca referencias en las leyendas nórdicas, y nos sumerge en una narración con aires vikingos.

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Pero empecemos por el principio. Para el que no lo sepa, The Banner Saga es un juego de estrategia basada en turnos, donde tendremos que tendremos que tomar decisiones mientras emprendemos un éxodo.

Lo primero de lo que nos damos cuenta de su precioso apartado artístico, que viene de un estilo influenciado de forma evidente por Eyving Earle. Tanto es así que un personaje del juego lleva su nombre.

Y de aquí viene la primera cosa que podemos, y debemos aprender del juego de Stoic. Es algo que no me canso de decir: la estética importa mucho más que la calidad gráfica. Siempre, independientemente de si el juego es 2D o 3D, independientemente de la técnica usada, la estética es lo que de verdad importa a nivel artístico.

Hoy en día con la tecnología de la que disponemos, tanto en los PCs como en consolas, solo se habla de tasa de framerates, o de si llega a los 1080p, pero para que el jugador o jugadora se quede con algo del juego, no hace falta nada de esto, solo hace falta que le “llegue”.

Lo digo como si fuera fácil, sé que no lo es, pero esto es importante. Por ejemplo mirad esta cara:

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Seguro que reconocéis el juego inmediatamente. Todo el que haya jugador a Hotline Miami reconocería este tipo de grafismo, porque tiene identidad.

La identidad es lo que hará a tu juego reconocible, podemos decir que la estética de Hotline Miami no es atractiva a priori, usa colores muy saturados, y un dibujo aparentemente feo, pero es que eso es precisamente lo que busca.

Con The Banner Saga pasa lo mismo. Absolutamente todo el juego ha sido hecho a mano, y Arnie Jorgensen tiene un dibujo con un trazo muy marcado para sus personajes que recuerda al cómic, de hecho trabajó anteriormente como dibujante para la mítica editorial de DC Cómics.

Otro apartado artístico en el que hay que pararse es su cuidadísima animación. El juego usa animación pose a pose, esta técnica de animación recrea primero las poses clave, y a partir de ahí va rellenando las posiciones intermedias para que la animación quede lo más fluida posible. Es el tipo de animación tradicional.

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Hay que tener en cuenta que Stoic lo forman tres personas, todos ex de bioware.

Bien, de modo que tenemos la estética por un lado, y las animaciones por el otro. ¿Qué falta? Algo que también tiene mucho peso en el juego: la música. La banda sonora aporta un punto más, nos trasmite a fábulas vikingas.

No en vano, la música se la debemos nada menos que a Austin Wintory, que por si nos os suena, os diré que también es el responsable de la música del magistral journey.

La historia como he dicho huye de tópicos del género, pero también esquiva maniqueísmos, y a lo largo de tu travesía te obliga a tomar decisiones duras pensando en un bien común, es decir, te obliga a ser un líder.

En un juego de rol, y este juego tiene mucho de rol, lo que es imprescindible es crear un contexto creíble, y lo más importante hacer que le interese a la persona que lo está jugando, de lo contrario se perderá la implicación en la elecciones que tomes.

En definitiva, tanto el carisma como el buen gusto del que hace gala The Banner Saga me parecen ejemplos a tener en cuenta a la hora de aprender sobre él.